¿Pensaron alguna vez que si no fuera por todos nadie sería nada? Mafalda. Sí, en realidad no es una fuente muy académica y formal para este contexto; sin embargo, su reflexión ayuda a ilustrar la temática que se abordará en las siguientes líneas. Pues, por naturaleza, el hombre es un ser social y está en interacción con el entorno que lo rodea, con el cual comparten experiencias o prácticas que contribuyen a que construya constantemente su conocimiento. En este sentido, las comunidades de las que hace parte a lo largo de su vida, le van aportando aprendizajes que van en consonancia con sus motivaciones, pasiones, retos, etc. Y que lo definen como ser único, lo llevan a crear su propia identidad.
En esa medida, el presente escrito pretende identificar qué caracteriza una Comunidad de Práctica (CdP). Para ello, se abordarán de manera mancomunada aspectos sociológicos, pedagógicos y tecnológicos que la conforman, dado que entre ellos existe una estrecha relación.
Para iniciar este abordaje, se partirá de la pregunta ¿qué diferencia a una CdP de otras formas de organización?, pues de esta manera se vislumbran las generalidades que más adelante profundizaremos. Para responder a ello, se hace necesario mencionar los elementos que pueden identificarla propuestos por Poole citado en Galvis, Álvaro. Leal, Diego (2006, p.3): experiencias compartidas: sentido de pertenencia y responsabilidad compartida; identidad compartida: conjunto de características y creencias o intereses que generan un sentido de pertenencia individual; tiempo social: Espacios sociales, rituales de entrada y salida: ayudan a consolidar un sentido de identidad y de pertenencia, relaciones significativas: La pertinencia y valor real que cada miembro percibe en las relaciones; y participación activa para dar sentido a la presencia de cada uno de sus miembros.
Estos elementos en conjunto generan confianza en los miembros de la comunidad, aspecto que es fundamental para la vida de la CdP y que no se tiene en cuenta en otro tipo de organizaciones, ya que como se menciona en Galvis, Álvaro. Leal, Diego (2006, p.5) “un clima de confianza y respeto hace que uno se sienta cómodo tomando parte en las actividades de construcción colaborativa de conocimiento” y además, “la gente no se siente cómoda participando, cuando no tiene confianza en los demás miembros”. Lo que influye en la muerte rápida de una comunidad. Otra diferencia con otro tipo de organización que es que se consolida una comunidad con la constitución de políticas, reglas y mecanismos de participación que ayuden a los miembros a lograr sus objetivos.
Además, la CdP va más allá de la simple reunión de un grupo de individuos, la pertenencia ella debe implicar una motivación generada por el propósito o interés común y por el compartir de experiencias de vida que hacen que cada miembro se sienta parte de la comunidad. Como lo ilustran los autores en mención, “Lo cierto es que no basta con ser parte de un grupo, hay que tomar parte en él y sentirse a gusto haciéndolo, para ir más allá de aprender en compañía y moverse hacia aprender en comunidad”.
En este contexto general, se expondrán entonces las bases teóricas que conforman las CdP. En primer lugar, nos referiremos a la teoría social del aprendizaje que propone Etienne Wenger “Communities of Practice: Learning, Meaning and Identity” (1998), la cual menciona que el aprendizaje se da en un contexto social complejo y estructurado. Este aprendizaje cobra significado gracias a la noción de identidad, la cual está mediada por la circunstancia de quién se es como individuo, la habilidad de experimentar el mundo y su relación con él. De este modo, lo que se es como individuo y quien se es se constituye un filtro que le permite saber qué es o no significativo para él. Así pues que para alcanzar cierto nivel de conocimiento el individuo tiene que manejar su identidad.
Esta teoría social de aprendizaje involucra tres elementos a saber: 1. Dominio, que se refiere al conocimiento o área de conocimiento que inspira al individuo a participar de una CdP, que lo hace sentir parte de ella. 2. Comunidad, que es la disciplina social del conocimiento. Esto cimentado en relaciones de respeto y confianza. 3. Práctica, que es el conjunto de ideas, herramientas y documentos que soportan el aprendizaje en comunidad.
Sobre la base de estos tres elementos se construye el conocimiento en un contexto social, ya que permiten que los participantes (sea cual fuere su nivel de participación en la comunidad) interactúen sincrónica o asincrónicamente, lo que establece el ritmo de la comunidad y determina la etapa en la que se encuentra. Igualmente, según la teoría de Granovetter, M. (1983), el individuo puede establecer conexiones con otros formando así dos tipos de lazos, los débiles y los fuertes de los cuales podemos generar aprendizaje. Sin embargo, los débiles los considera el autor más importantes en la medida en que por ellos se introducen nuevas ideas, nuevo conocimiento.
Ahora bien, dado que de acuerdo con Orozco, G. (2004) en las sociedades del siglo XXI, denominadas por el autor como “sociedades de aprendizaje” se destacan tendencias como la mutación de paradigmas y la transición de énfasis educativos; las CdP se han expandido en mayor medida, sustentadas en la idea de que la mayor parte del aprendizaje ocurre de manera informal y en contexto. Así pues, en segundo lugar, nos referiremos al aprendizaje informal, que propone Cross J (2003) y al aprendizaje situado planteado por Díaz Frida (2003). El cual aboga por un aprendizaje en contexto, con tareas auténticas y transferibles. No obstante, en
el contexto actual en el que la información está al alcance de todos y prima la inmediatez, en el que nos podemos comunicar más rápidamente con otras personas y nuestras relaciones sociales están mediadas por herramientas tecnológicas; los procesos de aprendizaje se siguen dando sin una debida vinculación entre la vida del estudiante y la escuela. Pareciera que el cambio de la sociedad no tuviera nada que ver con lo que sucede en el aula de clase o al contrario. Como manifiesta Díaz (2003) en su texto, existe una ruptura entre los procesos pedagógicos y la realidad en la que están inmersos los estudiantes.
En este sentido, los procesos de aprendizaje que se llevan a cabo en el contexto actual tienden a ignorar la relevancia de la cultura en los mismos y el efecto de la interacción social del individuo.
En cuanto al aprendizaje informal, Cross J (2003) plantea que éste es “una vía natural que inspira innovación y rendimiento”, lo que es aplicable a la fundamentación de las CdP, pues es allí necesariamente en donde se da el aprendizaje real, ya que las CdP son espontáneas y naturales. En este punto, considero que las CdP potencializan el aprender a pensar en cambio del aprender a hacer.
Por su parte, además de estas dos teorías que sustentan las bases pedagógicas, encontramos la del conectivismo que sustenta la interacción basada en la tecnología. De acuerdo con Siemens, G. (2005), ésta se basa en la teoría de redes y plantea que el aprendizaje se fundamenta en la diversidad de opiniones, en que la capacidad del individuo de saber es más importante que lo que sabe. En un aprendizaje por sí mismo y no necesariamente basado en elementos humanos por los que puede encontrar conexiones entre ideas y conceptos.
Finalmente y continuando con las bases tecnológicas, según Galvis y Leal (2005), pienso que dado que las comunidades fundamentan su existencia en la interacción entre individuos con intereses comunes, en una CdP el rol de las TIC se basa en dar apoyo a estas interacciones. Pues, como manifiestan estos autores, para la consolidación de comunidades reales es necesario la existencia de mecanismos de comunicación y de participación; por lo tanto, las herramientas tecnológicas que faciliten estos procesos serán de gran apoyo para tal fin. Adicionalmente, para la consolidación y mantenimiento de las CdP, también se hace necesario recopilar el conocimiento que producen sus participantes y en el mismo orden de ideas, si esto lo posibilitan las herramientas tecnológicas; el papel de éstas será fundamental, ya que se vuelven facilitadoras en este proceso.
De otro lado, en el texto “Technology for communities” (Wenger et al. 2005), podemos evidenciar que el rol de las TIC como facilitadoras del proceso se vuelve un poco más esencial, ya que los autores manifiestan que “La tecnología puede aumentar el carácter individual de la experiencia de la comunidad”. Pues su misión es la de unir, “pese a la separación de tiempo y espacio” las experiencias personales para que la experiencia de comunidad se vuelva más significativa.
Es entonces cuando nos preguntamos sobre las condiciones que debe tener la selección de las herramientas que cumplirán tal función. Y frente a ello, Galvis y Leal (2005) nos hablan de que se deben identificar las necesidades reales de la comunidad existente o potencial, junto con sus dinámicas o actividades. Igualmente, mencionan que es importante diferenciar entre la utilidad de la herramienta y la pertinencia de su uso. Así entonces, considero que las herramientas tecnológicas se consolidan como una solución para suplir las necesidades específicas de la comunidad de acuerdo con sus actividades. Si esto no se tuviera en cuenta en la selección de las herramientas tecnológicas para apoyar la CdP, no se lograría un grado alto de satisfacción en la interacción de sus participantes y así las experiencias de la comunidad no serían significativas.
En resumen, lo que caracteriza a las CdP es que lo que guía el aprendizaje es la práctica en sí, por medio de la interacción de sus miembros, quienes comparten intereses comunes con el fin de crear y representar mejor esas prácticas. Esto teniendo en cuenta, el contexto y el significado del aprendizaje. Además, guiado por la identidad del individuo quien finalmente es el que le da ese significado.
REFERENCIAS
Castells, M. (2004) "Why Networks Matter," Network Logic: Who Governs in an Interconnected World?, Helen McCarth. Art 17. En línea:
Cross, J. Informal Learning – the other 80%.. Internet Time Group, DRAFT, Thursday, May 08, 2003
Galvis, A., Leal, D. (2005). Criterios de evaluación de herramientas de apoyo a comunidades virtuales.
Granovetter, M. (1983), "The Strength of Weak Ties, A Network Theory Revisited," Sociological Theory, Volume 1(1983), 201-233.
Siemens, G. (2005) Connectivism: A Learning Theory for the Digital Age extraído el 06 de marzo de 2011 de www.elearnspace.org/Articles/connectivism.htmWenger Etienne , Richard Arnold McDermott, William Snyder (2002). “ Cultivating Communities of Practice”. Harvard Business School Press. Boston. Wenger, E, White, N., Smith, J.. Rowe, K. (2005). Technology for communities.